YIK’EL KAAB
YIK’EL KAAB
Cuento infantil de Sanry Marrufo
En la comunidad llamada Jobon, construida con cera en un madero hueco en el que las abejas meliponas hacen su colmena, vive Yik’el kaab con su familia; en ella, cada una de las abejitas sabe cuál es su responsabilidad y la cumple.
Su parentela
está formada por tres tipos de abeja y, en el Jobon, cada una tiene una tarea distinta: la reina es la encargada
de poner huevos y sus compañeros, los zánganos machos, de fertilizarlos; las
obreras son interesantes porque cuando pasa el tiempo sus responsabilidades
cambian, es decir, a medida que aumenta su edad son capaces de hacer nuevas
cosas. Primero alimentan a las larvas, luego ventilan y refrescan su casa
abanicándola con sus alas, después limpian su hogar y, finalmente, cuando son
adultas, salen en expediciones de recolección de alimento. Las abejas de
diferentes edades llevan a cabo todas estas tareas mientras van creciendo; todas
colaboran haciendo lo que les toca hacer para que su Jobon funcione bien.
Yik’el kaab
siente miedo, sabe que su trabajo es importante porque de él depende la
recolecta de miel, bueno no de él solamente, cuando las abejas salen a buscar
alimento no lo hacen solas, primero despega un grupo explorador y cuando
encuentran la comida envían mensajes para decirle a otras abejas en donde
encontrar el alimento, esto lo hacen bailando alrededor de las flores, girando
y volando.
Sus
alas silban de manera especial cuando sale a su recorrido diario, avisando a las
demás que han encontrado alimento, porque Yik’el
kaab forma parte de ese grupo explorador, pero el silbido de hoy es
diferente, el silbido proviene de su respiración que ha cambiado.
—Qué
te ocurre Yik’el kaab —preguntó Nuup acoplándose a su vuelo.
—No sé
qué me pasa, desde que aspiré el gas que cubrió las flores no vuelo igual que
antes, me canso y respiro con dificultad.
Yik’el kaab
y Nuup
ignoran que los humanos bañan a las plantas con un líquido venenoso para lo que
ellos llaman control de insectos, sin considerar que la principal función de
las abejas en la naturaleza es la polinización, lo que les ha convertido en una
de las especies más imprescindible para la vida en la Tierra.
—Tengo
miedo de que vuelva a suceder, no creo sobrevivir si vuelvo a respirar ese gas
que me quema, apresurémonos antes de que aparezcan los humanos, tenemos que
encontrar las flores.
—No te
preocupes, si aparece alguno le espera la filosa punta de mi aguijón —respondió
su amigo señalando su parte trasera.
—¡Ni
se te ocurra!, ¿no sabes que sólo puedes usarlo una vez?, guárdalo para una
situación de peligro extremo.
Valientemente
se alejaron de la colmena, tal como pensaron, no fue fácil comunicarse en un
principio porque ya no pueden encontrar flores del dzidzilché tan rápido como antes. Eso les obliga a alejarse unas de
otras.
Con perseverancia aprendieron un nuevo idioma,
el de las señas. Para lograrlo observaron todo, el panorama y cualquier peligro
que pudiera presentarse, el lenguaje de las otras exploradoras y a reconocer
las fuentes de alimento como las
flores, las secreciones de partes vivas de plantas, o excreciones de insectos
chupadores de plantas.
Yik’el kaab encontró
suficientes arbustos de dzidzilché,
alegremente se dispuso a bailar alrededor de sus flores, girando y volando, entonces
todas sus compañeras se acercaron, recogiendo, transformando y combinando con su
saliva el dulce néctar para almacenar en los panales.
Yik’el kaab Cumplió
con sus responsabilidades, venciendo al miedo y enfocándose en la tarea que le
corresponde, prudentemente.
De
regreso a la colmena, con la patrulla exploradora, lleva suficiente néctar para
todos. Sonríe porque mañana será otra aventura.
GLOSARIO
en el idioma maaya t´aan:
YIK’EL
KAAB: abeja; es una palabra que se compone de: YIK’EL: Gorgojo, bicho, insecto,
y KAAB: Miel
NUUP:
Compañero, pareja, semejante, similar, homogéneo.
JOBON:
Madero hueco en el que las abejas hacen su colmena.
DZIDZILCHÉ
O TS'IITS´ILCHE': (árbol que se pela) fuente principal de la miel de Yucatán
Publicado en la Revista Letrantes y Letrinas

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