Literatura Maya: Mestiza y Aborigen

Literatura Maya: Mestiza y Aborigen

Sanry Marrufo

El idioma, como cualquier construcción social, no se estanca, evoluciona. El castellano que se habló en siglos pasados es diferente del que se habla actualmente, y ha sido diferente en cada zona en la cual se ha utilizado como medio principal de comunicación; lo mismo ocurre con el maya, ha evolucionado en el tiempo y en cada espacio, por consiguiente existen diferencias, a considerar, cuando hablamos de literatura maya. 
La cultura maya se desarrolló en un extenso territorio que hoy comprende Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y el sureste de México en las provincias de: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. La familia de lenguas mayas cuenta con más de 40 formas de expresión en esa extensa zona y, con el mestizaje, ha adoptado palabras del idioma dominante y heredado palabras a éste. Recibiendo mayor influencia en unas zonas que en otras.
El idioma escrito presenta otras características que no se pueden obviar; por una parte la escritura de un idioma diferente, con la inclusión de fonemas diferentes y la ausencia de otros, representa un reto al traducirlas con un alfabeto prestado; tal es el caso del idioma maya escrito con el alfabeto, o abecedario, que ha utilizado el español como punto de referencia. La escritura maya ha evolucionado de la pictográfica (con dibujos que representan ideas), plasmada principalmente en los códices. Sylvanus G. Morley explica la hipótesis sobre la aparición de la escritura pictórica y epigrafía, al final del Baktún 7 (353 a.c), Morley intuye que los sacerdotes mayas desarrollaron la escritura jeroglífica, con el objeto de preservar su sistema cronológico, por consiguiente, la escritura debió desarrollarse durante las seis o siete centurias que preceden a las primeras fechas grabadas “Las inscripciones mayas tratan en primer lugar de cronología, astronomía y cuestiones religiosas.” Evolucionando hasta la fonética durante la evangelización. Cabe recordar que los códices existentes se encuentran en el extranjero, que el acto de fe de Maní destruyó el invaluable e irrecuperable tesoro escrito, y que al representar el idioma con grafías extranjeras se perdió una parte importante de la cultura intangible.
Un tercer punto, a tomar en cuenta, es la cosmovisión del maya prehispánico, del maya en convivencia con ladinos en la primera etapa de intercambio cultural y en años posteriores; la cosmovisión del europeo con inquietud de entender a los aborígenes, y no de simplemente castellanizarlos, la del criollo con mayor influencia de la cultura de origen y curiosidad por la cultura en la que habita, la del mestizo en siglos pasados y en la actualidad, la del ladino actual sin origen maya. La de las instituciones sociales y el interés por preservar, o no, al idioma y literatura de los pueblos originarios.
El interés por comprenderla ha ido creciendo desde la colonia hasta la actualidad. Durante la evangelización los frailes se abocaron a la tarea de traducir al español lo que observaban u obtenían de las entrevistas a los aborígenes con la finalidad de convertirlos de la fe pagana a la cristiana. Incluyendo al obispo Diego de Landa, autor de La Relación de las cosas de Yucatán, y del acto de fe de Maní que destruyó la mayor parte de los códices mayas. Alfredo Barrera Vázquez, en la Enciclopedia yucatanense, nos relata una gran cantidad de intentos para plasmar al idioma maya en un diccionario. Dada la importancia del entendimiento mutuo, la castellanización no fue el único medio para comunicarse, era necesario el conocimiento del idioma originario.
De los libros indígenas mayas, prehispánicos, solamente se conservan tres: el Códice de Dresde, el Códice Tro-Cortesiano y el Códice Peresiano (cuya técnica de lectura se perdió). La literatura maya que los complementan, como producto del mestizaje, se escribió rescatando las tradiciones orales. Fueron libros escritos por los nativos castellanizados y evangelizados que salvaron el valioso legado de sus ancestros. Cabe recordar que la escritura precolombina era sagrada y sólo la conocían unos cuantos hombres, por lo general sacerdotes (perseguidos, torturados y la mayor parte asesinados), por consiguiente los libros eran revelaciones del orden cósmico difícilmente interpretables. Alfredo Barrera Vásquez nos señala como principales obras posconquista: el llamado Popol Vuh, que explica el origen de los mayas; el Rabinal Achí que es un drama histórico que se representa con danza y música; Los anales de los Cakchiqueles, de características históricas que plantea un origen diferente al del Popol Vuh, escritos en maya quiché de Guatemala. En la literatura maya yucateca destaca: los libros de Chilam Balam; Las crónicas de los Pech, el códice de Calkiní y el libro de los cantares de Dzitbalché. 
Adrián Recinos menciona que la literatura maya, durante la colonia, mantiene la conciencia de su propia identidad, los mayas castellanizados procuraron conservar por escrito sus tradiciones religiosas, ritos, fiestas, su acontecer histórico, y vivencias de la naturaleza, trascendiendo al cambio ocasionado por la implantación de un nuevo orden político-social y religioso. Documentos rescatados o traducidos: Barrera Vázquez: Las crónicas de Maní 1557, Crónicas de Yaxkukul escrita por Pech Ah Macán 1541, Crónicas de los Xiú 1608, Documentos de Tabí 1569, Nakuk Pech 1490 - 1562. De Conkal que escribió La Historia y la Crónica de Chac Xulub, La cual expresa la visión de los vencidos en la guerra de conquista de Yucatán.   O como Gaspar Antonio Xiú, nieto de Tutul Xiu, el señor de Maní; quien colaboró en la elaboración de una gramática maya; autor de una de las relaciones de la Crónica de Maní (conferencia ocurrida en 1557 entre Francisco de Montejo Xiú, gobernador de Maní y los caciques de los pueblos vecinos). Todos con datos históricos importantes para la reconstrucción de hechos.  
Los Libros del Chilam Balam son el resultado del trabajo de los indígenas evangelizados del siglo XVI, que recopilaron las viejas memorias orales vertidas en códices o dibujos. No son una enciclopedia organizada, contienen textos religiosos, profecías,  cosmogonías, calendarios, astronomía, rituales, crónicas escritas en maya y castellano. Cada libro lleva el nombre Chilam Balam y el del poblado en el que fue hallado.  Posteriormente, fueron traducidos del maya al castellano, y del castellano al maya, por los escritores de diversos momentos históricos. Al religioso Juan Pío Pérez Bermón 1798 - 1859, le debemos la traducción castellana del fragmento de los libros del Chilam Balam llamado Códice Pérez (recopilación fragmentada de los Chilam Balam de Maní, Kaua e Ixil); quien entregó el original a Crescencio Carrillo y Ancona 1837, Obispo de Yucatán, a quien le debemos su introducción y difusión amplia.  Se considera que originalmente existían más textos, pero solamente unos cuantos sobrevivieron hasta nuestros días. En el siglo XX El libro del Chilam Balam de Chumayel traducido por Antonio Mediz Bolio, del libro maya al castellano (1930)  es el más reconocido.  Y Alfredo Barrera Vásquez (1900 - 1980). Su trabajo "El libro de los libros del Chilam Balam" en colaboración con Silvia Rendón.  
Durante los siglos XIX y XX,  son varios los intelectuales que escriben sobre la cultura maya, sea a través de ensayos, traducciones de los libros antiguos, investigaciones antropológicas, poemas, obras de teatro, diccionarios, enciclopedias, cuentos o canciones. Silvia Cristina Leirana Alcocer dice.Nos encontramos, por un lado, ante una literatura propia de un grupo étnico, los mayas, y la expresión literaria de un grupo que no tiene identidad étnica, pero que culturalmente comparte valores con la cultura maya: los escritores mestizos de clase media de Yucatán”.[1] Señala que la sintaxis es semejante a la del español y los escritores ladinos no logran la cosmovisión e identidad maya en sus obras. Mencionaré algunos de ellos: Antonio Mediz Bolio (1884-1957). José Dolores Díaz Bolio. (1906 – 1998). Entre otros libros publicó El idioma de los códices y un Vocabulario español-maya. Rodolfo José Edgardo Ruz Menéndez. (1925 – 2005). Integró en 1977 la comisión redactora de la segunda edición de la Enciclopedia Yucatanense en doce tomos. Rubén Estrada Cámara con su libro escrito en español, maya e inglés. Ceremonias Y Leyendas Mayas: Maya Ceremonies and Legends. Por otra parte, a finales del siglo XX inicia una mirada diferente hacia lo indígena y surgen proyectos para rescatar y promover la literatura maya, como la recopilación Relatos del Centro del Mundo. U Tsikbalo`obi Chuumuk Lu`um, en tres tomos. Un trabajo de Silvia Terán y Christian H. Rasmussen. Auspiciada por el gobierno del estado, a través de la Secretaria de Educación Pública y el Instituto de Cultura de Yucatán. Traducción que intenta enfrenta el reto de la gramática y resuelven respetando la maya. Durante el siglo XXI los pueblos originarios se involucran en la defensa de su cultura ancestral, o lo que queda de ella con tantos años de mestizaje. Las escuelas normales rurales son un buen medio para la educación bilingüe, para contar con maestros que piensen y sientan como ellos, que sigan los usos y costumbres, las universidades incluyen proyectos de investigación indígena y las instancias culturales se abocan a la tarea de resguardar, promover y patrocinar encuentros literarios en los idiomas originarios.
    Concluyendo podemos decir que, a pesar de los esfuerzos realizados desde el siglo XVI, con la recopilación de la literatura oral por los indígenas evangelizados; de los trabajos de rescate, traducción y conservación de los religiosos interesados en la cultura maya durante los siglos XVII y XVIII; del interés nacional sobre asuntos indígenas como forma de construcción de la identidad mexicana, en tiempos de guerra interna y construcción del México independiente, durante los siglos XIX y principios del XX; así como los esfuerzos de intelectuales y poetas por describir el mundo aborigen, sin identificarse como parte del él, de forma romántica y valorando su importancia histórica en la realidad mexicana. Falta un camino amplio por recorrer para integrar por completo a la literatura de los pueblos originarios con la mestiza actual, respetando sus formas, su cosmovisión, su carácter interpretativo y la realidad en la que se produce. Como dice Allan Francisco Burns “Cuando los mayas yucatecos cuentan cuentos, separan con palabras el mundo imaginario del mundo de la existencia cotidiana… Los mayas yucatecos cuentan conjuntos de historias y es normal que en una sesión narrativa seamos separados de la vida cotidiana por una fórmula o rutina propias de una sesión de cuentos.”[2] Porque son un recurso para educar a los jóvenes, para mantener el orden social, para explicarse aquellos fenómenos fuera del alcance del entendimiento o para mantener vivos los mensajes que se han transmitido de generación en generación.
Los mexicanos del siglo XXI somos mayoritariamente mestizos, es decir, ambos orígenes, el europeo y el indígena, han creado una nueva raza, una nueva forma de mirar la vida, una nueva identidad. En el caso de Yucatán, la lengua maya es una lengua viva, sobreviviente, activa y tan importante como el castellano. El camino andado era necesario, ahora se requieren nuevas rutas, o formas de transitarlo, para que la literatura maya tenga un lugar igual a la literatura en el idioma oficial. 


Bibliografía.

1.               Barrera Vázquez, A. La investigación de la lengua maya en Yucatán. Enciclopedia yucatanense (1944) Pp 173 – 188
2.               Barrera Vázquez, A (1969). La Literatura Maya; corta memoria sobre el tema. Mérida, Yucatán, México: Ediciones Universidad de Yucatán.
3.               Barrera Vásquez, A y Rendón S. (1963). Libro de los libros del Chilam Balam. México: FCE (Colección Popular 42), 2.ª ed., 1963.
4.               Burns. A.F., (1995). Una época de milagros. Literatura oral del maya yucateco. Mérida, Ediciones de la UADY, p. 19
5.               Campillo Cuautli, H. (1988) Diccionario Quintana Roo Enciclopedia Regional. México: Fernández Editores
6.               Casares G. Cantón, R.; Duch Colell, J.; Antochiw Kolpa, M.; Zavala Vallado, S. et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán: Inversiones Cares, S.A. de C.V
7.               Estrada Cámara Rubén (1984) Ceremonias Y Leyendas Mayas: Maya Ceremonies and Legends. México: Talleres Gráficos Del Sudeste, S. A., NA
8.               Leirana Alcocer, S. (2005). Conjurando el silencio. Algunos aspectos de la diversidad literaria. Mérida, Instituto de Cultura de Yucatán, pp. 16-50
9.               Mediz Bolio, A. (1952). El “Chilam Balam de Chumayel”, traducción. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
10.            Morley, S. (1947). La Civilización Maya. México: Fondo de Cultura Económica. . Pp 69; 244 y 245
11.            Recinos A. (1980). Literatura Maya. Caracas, Venezuela: Biblioteca Ayacucho
12.            Terán S, y Rasmussen Ch. (1992). Relatos del Centro del Mundo. U Tsikbalo`obi Chuumuk Lu`um. Mérida, Yuc. Mex. Talleres gráficos del Sureste. Tomos I, II, III.
13.            Xiu Cachón, G. (1986). Usos y Costumbres de los Indios de Yucatán. Yucatán México; Maldonado Editores.




[1] Cita de la fuente. Leirana Alcocer, S. (2005). Conjurando el silencio. Algunos aspectos de la diversidad literaria. Mérida, Instituto de Cultura de Yucatán, p. 16
[2] Cita de la fuente. Burns. A.F., (1995). Una época de milagros. Literatura oral del maya yucateco. Mérida, Ediciones de la UADY, p. 19

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